PIKLER

La pedagogía Pikler nace en el Instituto Lóczy de Budapest (Hungría). La pediatra húngara Emmi Pikler (1902-1984) creó allí un sistema educativo basado en el respeto al niño/a, en el que la actitud no intervencionista del adulto favorece su desarrollo autónomo.

Película: “Lóczy, un lugar para crecer”

Este modelo educativo se preocupa por el bienestar del desarrollo de la primera infancia, centrándose en los tres primeros años de vida. Herrán y Godall señalan que esta manera de educar no deja indiferente, puesto que toca la sensibilidad personal y la sensibilidad profesional de la educadora y que saca chispas al potencial educativo de la cotidianidad.

“Las tres palabras claves del Instituto pueden ser respeto, libertad y autonomía”

Montserrat Fabrés

Entre las nociones esenciales del pensamiento de la doctora Emmi Pikler, Anna Tardos señala cómo fundamentales: “el movimiento libre, la actividad, el aprendizaje autónomo, la actividad iniciada por el mismo niño y, más recientemente, la noción de competencia”. Todos estos conceptos subrayan la autonomía del niño en la primera infancia.

Adentrarse en la pedagogía Pikler-Lóczy implica partir de un concepto y una mirada hacia el niño muy concreta. Una cultura de la infancia que concibe al niño como sujeto de derechos y no como objeto de necesidades, como un ser social que se relaciona con su entorno desde el momento del nacimiento, como un ser singular con un desarrollo único e individual, como un ser global que precisa de experiencias y propuestas integrales y significativas, y como un ser capaz y competente dotado de la capacidad de acción autónoma impulsada por su propio interés de conocer el mundo y que responde a su nivel madurativo.

“El bebé o el niño pequeño que nos presenta la aproximación Pikler-Lóczy es radicalmente diferente a las concepciones al uso: es proactivo en su movimiento libre, autónomo en su actividad cotidiana, capaz de comprender el lenguaje que se le dirige y, especialmente en los cuidados, activo interlocutor”

Elena Herrán

Aplicación de la pedagogía Pikler en la práctica educativa

La Dra. Emmi Pikler fue la primera pediatra y pedagoga que aplicó la pedagogía activa en todas las situaciones de la vida del niño/a. Su aportación se desarrolló en una Casa-Cuna (orfanato) de Budapest que acogía niños/as desde los primeros días de vida hasta los 3 años tras la Segunda Guerra Mundial. Su modelo educativo cuenta con una organización muy meditada que consigue establecer relaciones personalizadas de gran calidad que respetan el desarrollo integral del niño/a durante los primeros años de vida.

“El sistema educativo que Emmi Pikler y su equipo establecen en el Instituto Lóczy en Budapest demuestra durante más de 60 años que el desarrollo sano y armónico de bebés y niños pequeños privados de familia y criados en institución es posible”

Elena Herrán

Tal y como señalan Elena Herrán y Teresa Godall, la experiencia desarrollada en el Instituto Lóczy cambia el valor educativo de lo cotidiano dando un carácter más humanista al compromiso que supone educar a la primera infancia. La metodología pikleriana posibilita que el niño/a se mueva de forma autónoma y en libertad, teniendo en cuenta que el entorno y el ambiente sea rico y seguro. Esta experiencia permite al niño/a desarrollar sus propias estrategias y experimentar sus propias frustraciones y satisfacciones desde los primeros meses de vida.

Su aplicación en el aula implica cambios: “una nueva manera de tratar, de relacionarse con los bebés y niños pequeños: cambia el lenguaje, los gestos, las expectativas, los ritmos, la organización. (…) Cambia el poder atender y reconocer el significado de los detalles” (Herrán y Godall). Estas mejoras en la intervención educativa de los profesionales se traducen en un cambio en la relación niño-adulto que da lugar a niños y niñas más seguros, autónomos y confiados; criaturas que han sido cuidadas, escuchadas, reconocidas y respetadas.

Para que el movimiento libre y la actividad autónoma sean posibles, es imprescindible proporcionar unos cuidados de calidad desde una relación afectiva privilegiada con el adulto, pues dicha relación constituye la base para crear la identidad del niño/a y ayudarle a interactuar de forma positiva con el mundo que le rodea. Los vínculos emocionales le ofrecen seguridad y sostén.

“Se trata de una propuesta dialéctica que integra al sujeto, bebé o niño/a pequeño/a, y a su contexto de desarrollo, en mutua y continua transformación (…) Empieza por cuidar el cuerpo y promover su bienestar y, sistemáticamente, vuelve a él a restaurarlo, para que en los ámbitos en los que el bebé o niño pequeño no necesita su colaboración, la función motriz y la actividad voluntaria, pueda descubrir, desplegar y desarrollar todas sus posibilidades, si así́ lo desea”

Elena Herrán

La pedagogía Pikler trata en profundidad la relación entre el adulto y el niño/a. En Lóczy, educar empieza por cuidar(Herrán). El resultado es que se constituye una institución que consigue proporcionar a los niños/as la seguridad emocional y la plenitud afectiva necesaria para su desarrollo global.

La pedagogía de Emmi Pikler constituye una valiosísima contribución para ámbitos relativos a la primera infancia, como: “la pediatría, la psicología, la pedagogía, la educación infantil, la atención temprana o incluso, las escuelas de padres, para padres especialmente interesados en la crianza de calidad de sus hijos” (Herrán). Por ello, la pedagogía pikleriana es un modelo educativo que cada vez es más reconocido en el ámbito educativo relativo a la primera infancia y que está avalado por sus buenos resultados. Elena Herrán afirma que sus resultados educativos son no solo buenos y de calidad, sino excelentes y meridianos en comparación con otros modelos de educación temprana.

A través de la lectura de distintas fuentes bibliográficas iremos profundizando en cada uno de sus principios fundamentales de la pedagogía Pikler. En la bibliografía os dejo las fuentes que he ido consultando y que veréis citadas en los diferentes artículos que escribo.