PEDAGOGÍAS ALTERNATIVAS

Puntos en común de la pedagogía Pikler, el método Montessori y el enfoque Reggio Emilia

El pedagogo alemán Friedrich Fröbel (1782-1852), discípulo de Rosseau y Pestalozzi, y la médico y pedagoga italiana María Montessori (1870-1952), tienen mucho en común con la doctora húngara Emmi Pikler (1902-1984). Todos ellos sustentan sus aportaciones pedagógicas en la educación activa y confían en las capacidades del niño/a. Los tres consideran fundamental el establecimiento de un entorno adecuado a los intereses y necesidades de los niños/as. Cercano también a las aportaciones de la Dra. Pikler, está el pedagogo y psicólogo italiano Loris Malaguzzi (1920-1994) con su modelo educativo nacido en Reggio Emilia (Italia).

Tanto Pikler, como Montessori y Malaguzzi confían en la capacidad del niño/a por aprender y en su deseo innato de aprender y desarrollarse. El concepto que tienen del niño/a lo define como un ser competente, con sus propias capacidades, habilidades y necesidades individuales, que debe ser escuchado y acompañado en el proceso de desarrollo. Las tres metodologías tienen como base la percepción de que los niños/as son los protagonistas de su desarrollo y que tienen una predisposición natural para aprender.

Los tres autores dan especial importancia al diseño y preparación del ambiente por parte del adulto. Se destaca su importancia porque el ambiente es la herramienta principal para que el proceso de enseñanza-aprendizaje que definen estas tres metodologías pueda darse de manera natural. Es importante destacar también que, en el diseño de espacios y materiales, Pikler, Montessori y Malaguzzi trabajan con materiales y elementos naturales de la vida cotidiana que ofrece mayor información sensorial a los niños/as y que les permite que puedan conectar con su realidad y con situaciones cotidianas de su día a día. En ninguna de las tres metodologías se infantiliza el entorno ni se encuentran los juguetes de plástico como material principal.

En relación con el rol del adulto en las tres metodologías comparten una perspectiva similar. El adulto es un acompañante en el proceso de desarrollo y aprendizaje de los niños. Se trata de un adulto que acompaña y guía, proporcionando apoyo en las situaciones en las que los niños lo necesitan. El adulto permanece constantemente en observación en el aula y es capaz de reconocer, valorar y satisfacer las necesidades auténticas de los niños (Golse). Los tres modelos educativos confían en la capacidad del niño/a de comunicar y expresar sus deseos y necesidades, y hablan sobre el adulto que escucha y responde a dichas expresiones a través del afecto y del respeto. El rol del adulto propicia que el niño/a sienta la confianza y la seguridad necesaria para desenvolverse y actuar libremente.

La pedagogía pikleriana, el método Montessori y el modelo Reggio Emilia establecen en la práctica educativa el juego libre y las actividades espontáneas y autónomas como principios básicos para propiciar el desarrollo integral de los niños/as. Estas metodologías convierten a las criaturas en protagonistas y responsables de sus propios aprendizajes, dejando que cada uno/a se adapte a su propio ritmo interno.

Otro punto importante es que los tres autores hablan de respeto: “respeto mutuo para que la convivencia parta del respeto natural entre personas y ambiente”. En los tres modelos educativos se transmiten las reglas y límites con claridad. Esto proporciona un marco de seguridad para el grupo y se traduce en una mayor autonomía por parte de los niños/as.