Historia del Instituto Pikler de Budapest

El Instituto Lóczy: desde 1946 hasta la actualidad

Lóczy se convirtió desde su apertura, en 1946, en el lugar de las investigaciones de la Dra. Emmi Pikler. Como señala Judit Falk, entre los objetivos de la doctora estaban: “establecer un sistema educativo parangonable al familiar en un contexto de crianza colectiva, demostrar que ese sistema educativo era adecuado y finalmente hacer observaciones sistemáticas de la evolución de los niños”.

Geneviève Appell y Miriam David (autoras del libro: “Lòczy, una insólita atención personal”) señalan que: “Las condiciones de la institución significaban, a la vez, que el comportamiento de los adultos que atendían a los niños y las condiciones de vida de los mismos pudiesen ser auténticamente controlables”. Esta realidad hizo posible que Pikler desarrollará sus observaciones, dando lugar a su obra más conocida: “Moverse en libertad: desarrollo de la motricidad global, obra publicada por primera vez en 1969.

La Casa Cuna: desde 1946 hasta 2011

En relación con la evolución histórica del Instituto Lóczy a lo largo de los años, Pikler-Lóczy Euskal Herriko elkartea, indica que en 1946 el gobierno húngaro solicitó a la Dra. Pikler que dirigiese una Casa Cuna de Budapest. Esta institución acogería tanto niños/as huérfanos/as como niños/as cuyos padres no podían hacerse cargo de ellos/as. La Casa Cuna de Lóczy acogió a recién nacidos/as y a niños/as muy pequeños/as. La doctora Emmi Pikler trató de poner especial atención en los cuidados que recibían los niños/as por parte del personal que les atendía.

Appell y David señalan que la doctora Pikler y sus colaboradoras se centraban en la atención de los niños/as, preocupándose por su estado de salud y desarrollo y por detectar aquello que pudiera serles perjudicial en el funcionamiento institucional, con el fin de “eliminar los factores de carencia habituales en los medios institucionales así como las fuentes de traumas y tensiones, perjudiciales para la salud de cada niño”. El objetivo era “ofrecer, a los pequeños que ahí se criaban, una experiencia de vida que preservase su desarrollo y evitase las carencias dramáticas que pueden crear la vida en el seno de una Institución y la ausencia de un lazo significativo con los padres.” (Pikler-Lóczy Euskal Herriko Elkartea).

El trabajo del equipo se centraba en evitar el hospitalismo. Pikler explica que el hospitalismo es un fenómeno que se da en los niños/as pequeños/as criados en instituciones. Las consecuencias son: apatía, indiferencia y falta de interés por el mundo exterior. Los niños/as que sufren este síndrome se muestran retrasados en numerosos aspectos de su desarrollo, a nivel intelectual, afectivo, motor, etc. En 1969, la Dra.Pikler afirmaba que la institución había logrado su objetivo: “En el Instituto Lóczy ha podido evitarse toda aparición del síndrome de hospitalismo. Los niños se muestran activos, llenos de interés se desarrollan normalmente”.

Tal y como explica Elena Herrán, durante el desarrollo y aplicación de su metodología la doctora Emmi Pikler se encuentra con algunas dificultades:

“El sistema educativo que propone consiste en proporcionar unos cuidados personalizados al máximo, un marco de vida estable, un entorno adaptado a las necesidades funcionales de cada edad y, en especial, en promover la completa libertad de movimientos. Este giro copernicano dentro de la casa-cuna no está exento de resistencias, por lo que tras tres infructuosos meses de trabajo expulsa a todas las cuidadoras anteriores para contratar a chicas jóvenes sin formación profesional, pero interesadas en la educación infantil”.

Elena Herrán

Con un equipo consolidado, Lóczy se convirtió en un Hogar Infantil de Metodología Aplicada en 1961 y, más tarde, en el Instituto de Metodología, Puericultura y Educación. Todo ello gracias a la labor de cuidado en la crianza y gracias a la investigación aplicada. En 1970, se le nombró Instituto Nacional de Metodología de los Hogares Infantiles, siendo la institución responsable de ofrecer orientación profesional y metodológica a otras Casas Cuna de Hungría (Pikler-Lóczy Euskal Herriko Elkartea). “Desde entonces, al trabajo diario se añade la publicación de importantes manuales para cuidadoras, la elaboración de programas de capacitación y de formación profesional, además de la formación a pediatras y a otros profesionales para trabajar en guarderías” (Elena Herrán).

La experiencia narrada por Geneviève Appell y Myriam David en 2013, detalla como en 1971 el orfanato podía acoger hasta a 70 niños/as, aunque ese año únicamente pertenecían 51 niños/as a la institución. La organización los distribuía en 6 grupos diferenciados por edad de 8 o 9 niños/as cada grupo. En ese momento, Lóczy acogía criaturas desde su nacimiento hasta los 3 años. En algunos casos los niños/as volvían con sus familias, cuando éstas estaban en condiciones de volver a encargarse de ellos/as, y en otros casos se daban en adopción. Si cuando tenían 3 años no se encontraba ninguna solución familiar se les enviaba a una institución para niños/as de 3 a 6 años.

La Dra. Pikler explica que la estancia media de los niños/as en el Instituto Lóczy era de un año. Judit Falk detalla como ante la marcha de un niño/a (con su propia familia o con una familia adoptiva) se realizaban entrevistas e informes escritos en los que se explicaba al detalle todo lo que había pasado el niño en el Instituto: “su desarrollo, la organización de su vida, lo que le gusta, lo que le angustia, etc.”. De esta manera se trataba de acompañar lo máximo posible tanto al niño como a la familia en su proceso de adaptación a esta nueva situación familiar.

En 1971, Lóczy estaba dirigido por la Dra. Emmi Pikler y la Dra. Judit Falk. La institución contaba con 70 trabajadoras: veintitrés educadoras, cuatro ayudantes de educadora, entre cuatro y seis nodrizas, una maestra de educación infantil, seis psicólogas, cinco médicas y otras veinticuatro personas dedicadas a trabajos científicos y de formación, la administración, la contabilidad, la secretaría, la cocina, la limpieza, la costura y el mantenimiento (Appell y David). Desde sus orígenes la institución ha dado especial importancia a la formación de sus trabajadoras en los principios fundamentales de la pedagogía pikleriana ya que para la doctora Pikler era esencial preservar el bienestar físico, afectivo y psíquico de los niños/as acogidos en Lóczy.

En abril de 2011 la legislación húngara estableció el cierre de la Casa Cuna debido a que la solución de “familias de acogida” habían sustituido casi en su totalidad a la necesidad de orfanatos (Pikler-Lóczy Euskal Herriko Elkartea).

Desde los inicios del Instituto Lóczy fueron acogidos más de dos mil niños/as. Tiempo después se han realizado investigaciones en adultos que pasaron parte de su infancia en el Instituto y se ha comprobado que no se evidenciaban las secuelas que se suelen encontrarse en los niños/as que han pasado su infancia en una institución (Ágnes Szanto-Feder).

El Espacio para Padres y Niños Pikler: desde 2002 hasta la actualidad

El espacio para Padres y Niños Pikler (Pikler JátékTér) lleva en funcionamiento desde 2002. Este espacio se sitúa en el mismo edificio que la Escuela Infantil Emmi Pikler. Allí acuden bebés y niños/as pequeños/as que todavía no están incorporados a la Escuela Infantil acompañados/as por sus familias. Tal y como señala Szuzsa Libertiny (pedagoga de la Casa Pikler), en Hungría la mayoría de los niños/as de 0 a 3 años están en casa con uno de los padres ya que el sistema del cuidado infantil del país lo permite.

Durante su estancia en el espacio “los padres vienen a Pikler JátékTér durante al menos dos meses, una vez por semana” (Libertiny). Este espacio ofrece unos encuentros con los profesionales donde se habla sobre problemas educativos caseros con las familias. Durante estas reuniones los niños/as no están presentes.

La Escuela Infantil Pikler: desde 2006 hasta la actualidad

En 2006 se abrió la Escuela Infantil Emmi Pikler, que acoge niños y niñas de 0 a 3 años. La escuela está situada en el mismo edificio que la Casa-Cuna, en la calle Lóczy de Budapest y está dirigida por Andrea Szoke. El horario habitual es de 9:00 a 16:00 horas, contando con horario ampliado desde las 7:00 de la mañana hasta las 17:00 horas.

La organización de la escuela establece que cada grupo sea de 12 a 14 niños/as y que cada uno de ellos tenga 3 educadoras de referencia, que se mantendrán durante su estancia en la Escuela Infantil. Esta organización responde a la importancia de la continuidad y estabilidad en las relaciones. Los grupos de niños/as son de edades mixtas, desde bebés hasta niños/as de 3 años. El espacio va variando en relación con las necesidades del grupo (Eszter Mózes).

La legislación húngara establece que las educadoras de 0 a 3 años sean dos personas tituladas y una ayudante. En la Escuela Infantil Emmi Pikler se exige que las tres personas referentes de cada grupo sean tituladas y reciban una formación continua en la institución (Eszter Mózes).

El Instituto Pikler o Casa Pikler en la actualidad

Actualmente, el Instituto Lóczy es conocido como el Instituto Pikler o Casa Pikler. Se trata de una Fundación que sobrevive gracias a donaciones internacionales provenientes de muchas partes del mundo. La Asociación Pikler Internacional contribuye a esta labor.

El nombre Pikler está protegido en la actualidad. “La Casa Pikler es el término que da continuidad legal al Instituto Pikler y que incluye: La Escuela Infantil Emmi Pikler, el Espacio de Padres y Niños Pikler, la Fundación Lóczy por los Niños y La Asociación Pikler-Lóczy de Hungría.” (Libertiny). Estas instituciones son las actuales continuadoras de la obra del Instituto Pikler.

“En la actualidad, a la tarea educativa pikleriana que continúa en la Escuela Infantil y en los Grupos de niños y padres, en donde la misión sigue siendo “mirar al niño” y velar por seguir ofreciéndole las mejores condiciones de desarrollo posibles, se superpone la tarea formativa encargada de compartir la concepción pikleriana con profesionales de la primera infancia de todo el mundo y al hacerlo, mantener viva una herencia de incalculable valor educativo, clínico, científico y por supuesto, humano”.

Elena Herrán

Para terminar, el Instituto Pikler oferta desde 2015 formación para profesionales de la educación de diferentes partes del mundo que quieran cualificarse como Pedagogo Pikler y/o Formador en Pedagogía Pikler.