La pedagogía Pikler en las escuelas infantiles 0-3

La pedagogía pikleriana aporta a la Educación Infantil una nueva concepción del niño/a en la primera infancia y una nueva manera de acompañar su desarrollo y maduración. Un acompañamiento que respeta el ritmo de cada criatura y que confía plenamente en las capacidades de los más pequeños/as.

Este modelo educativo destierra la idea de que es labor del adulto enseñar al niño/a porque él no sabe, por el contrario, defiende que el niño/a es capaz de aprender por sí mismo/a. Emmi Pikler explicaba que, a través del movimiento libre y la actividad autónoma, el niño/a no sólo obtiene avances a nivel motriz, sino que aprende a aprender.

“Aprende a estar ocupado con algo, a interesarse por algo, a experimentar. Aprende a superar dificultades. Aprende a conocer la alegría y la felicidad de poder actuar por sí mismo, de su éxito, de su propia y paciente constancia”

Emmi Pikler

Andrea Szöke (directora de la Escuela Infantil Emmi Pikler) especifica que la tarea de la educadora en el juego del niño/a no es animarle o ensenarle a jugar, sino asegurar las condiciones necesarias y apoyar con su atención las iniciativas del niño, tanto cuando están juntos, como cuando el niño juega solo”.

Con relación al desarrollo motor durante los primeros años de vida, Emmi Pikler nos ha mostrado que el niño/a aprende por sí mismo/a distintas posturas y nuevos desplazamientos. La doctora Pikler comprobó a través de su estudio que ni la “enseñanza”, ni la incitación o la ayuda directa del adulto, ni la utilización de objetos o instrumentos para aprender a andar, son condiciones indispensables para el desarrollo motor de los niños/as pequeños/as. En el análisis de los resultados de su estudio se destaca que las posturas impuestas por los adultos (con el propósito de facilitar la relación del niño/a con el mundo que le rodea) son totalmente desfavorecedoras para el desarrollo infantil. El niño/a “se halla desfavorecido tanto por lo que se refiere al reconocimiento activo del entorno como desde el punto de vista de la manipulación” (Pikler).

“Libertad, autonomía y competencia motriz, desde el nacimiento, son conceptos que se van trenzando en el discurso teórico y práctico de Pikler (…) Su concepción comprende una perspectiva evolutiva que se enmarca en el desarrollo motor autónomo y en la imagen de niño, de bebé competente, rompiendo creencias sobre crianza y educación infantil y marcando controversias con la gran mayoría de los manuales de psicología evolutiva de la infancia”

Teresa Godall

Respecto a la atención personalizada y los momentos de cuidado, “en la escuela infantil 0-3 se dan momentos que llamamos de relación privilegiada como son la acogida por la mañana, los cambios de pañal, las comidas y el descanso. Estos momentos son de trato personal, exclusivos entre la maestra y el niño (Rosa Vidiella i Badell). En relación con el desarrollo de los momentos de cuidado, Pikler señala que la capacidad del grupo de desarrollar un juego autónomo permite a la educadora verse menos agobiada y dedicar más tiempo a la atención individualizada de cada niño/a durante los cuidados. “No tiene que trabajar apresuradamente, atenta a cualquier incidencia súbita” (Pikler). Este hecho tiene como consecuencia el establecimiento de relaciones serenas y equilibradas entre la educadora y los niños/as. El fundamento principal es que el hecho de que los niños de 0 a 3 años efectúen su desarrollo motor en base a los fundamentos de la pedagogía pikleriana supone que cada vez sean más autónomos. Esto se traduce en que durante sus juegos no dependen de la ayuda del adulto, juegan solos de forma activa y pacífica. Si durante el juego necesitan ayuda por una situación molesta e imprevista, la obtienen, pero a partir de esa experiencia evitan las situaciones que les han generado inseguridad, malestar o desasosiego.

“Si le fuera acordada la atención necesaria a la competencia del niño, podría producirse tal cambio en la educación de niños pequeños, que tal vez podría evitarse o por lo menos atenuarse la aparición de algunas alteraciones psíquicas y somáticas”

Emmi Pikler

La Dra. Agnès Szanto-Feder afirma que la experiencia y las investigaciones llevadas a cabo en el Instituto Lóczy en relación con el movimiento libre son “determinantes para la redefinición de la competencia y de la autonomía del bebé. Se ha comprobado, asimismo, que existe una influencia recíproca entre esta motricidad (así como la calidad de la actividad que se desprende de ella) y la relación de mutuo respeto entre el adulto y el niño investigada por Pikler”.

Noemí Beneito señala que el acompañamiento del desarrollo del infante requiere de la colaboración entre el niño/a, la familia y el equipo de trabajo. El desarrollo hace referencia a la forma en la que el niño/a va construyéndose gracias a sus interacciones con el medio que lo rodea. Se trata de interacciones estructurantes del comportamiento que determinarán de alguna manera la calidad de las exploraciones y del juego, que además acompañarán su capacidad para resolver problemas y aceptar frustraciones, pero que estarán sostenidas por el placer de enfrentar aquellas dificultades que el día a día irá agregando”.

En relación con este tema Eross realiza una interesante reflexión: “Todos los padres, y todos los que se ocupan de criar niños, desean que estos sean seres humanos sensatos, inteligentes y capaces de dirigirse por sí mismos. Para conocer la vida, el adulto ayuda al niño con el juego, el baño, las comidas, el paseo. Pero si les impedimos hacer sus experiencias, sus tentativas, si pensamos y decidimos siempre en su lugar, ¿cómo pedirles más tarde que sepan distinguir el bien del mal, que tengan su opinión personal sobre las cosas?

A la hora de trabajar en una escuela infantil en base a los principios fundamentales de la pedagogía pikleriana, es importante que todo el equipo educativo comparta los mismos criterios pedagógicos y que basen su práctica educativa en las actitudes piklerianas que se han descrito previamente. Eszter Mózes (presidenta de Pikler Internacional) destaca como punto positivo el hecho de que en las instituciones donde se aplica la pedagogía Pikler la homogeneidad con relación a la forma de trabajar de los profesionales es mayor.

“Existe un mayor grado de estabilidad que incrementa el sentimiento de seguridad en los niños: un trato similar por parte de los adultos, el comportamiento personalizado pero dentro de un marco estandarizado, la repetición de las situaciones, la estabilidad en el tiempo, en el espacio y en el terreno personal, el encuadre de las situaciones de cuidado; todo lo que hace posible mejores comparaciones y análisis que otras observaciones”

Eszter Mózes

Debido al cambio en la forma de mirar al niño y relacionarse con él, los profesionales de la Educación Infantil deben comprometerse y estar dispuestos a emprender un camino lleno de cambios en sus rutinas diarias, un camino donde es importante desarrollar la capacidad autocrítica y de observación.

El pensamiento pikleriano ni se aprende ni se aplica, se vive. Es una puerta abierta a la sensibilidad de cada persona, un camino que crea cada uno de nosotros según su ritmo y sus posibilidades, una misma conciencia que nos permite crecer y compartir con los demás, y por encima de todo cambia nuestra nueva mirada hacia la infancia

Rosa Vidiella i Badell

Para trasladar la esencia de esta metodología a la realidad educativa es necesaria una gran predisposición al cambio y recibir una formación de calidad.

“Los adultos, profesionales de la enseñanza (…) tenemos un gran reto por delante si queremos contribuir en el desarrollo de una infancia sana, de una sociedad mejor. Hay que establecer, defender y reivindicar una nueva cultura de la infancia, tratando de ajustarse a la perspectiva infantil y buscando las respuestas adecuadas, obviando si es necesario los conocimientos heredados sobre la crianza y aportando nuevas formas de comprensión, de relación y de comunicación”

Rosa Vidiella i Badell